Las cuatro preocupaciones existenciales: los inmutables
- Cristina Albo Mulas

- 5 jun
- 3 min de lectura

Desde la Psicología Existencial, Irvin D. Yalom propone la presencia de 4 condiciones o
preocupaciones existenciales inherentes al ser humano. Estos 4 inmutables por los que los
seres humanos nos vemos confrontados/as, suelen ser generadores de angustia y miedos. Enel transcurso de la vida, todos y todas nos vamos a ver frente a esos 4 dilemas, es algo humano y común. Por ello, en lugar de encajarlo con pasiva resignación, tal vez merezca la pena pararse a reflexionar acerca de cómo queremos relacionarnos con esas condiciones
invariables. Eso como mínimo. Quizás lo conveniente trascienda a la mera reflexión y vaya un
paso más allá. Posiblemente lo más adaptativo tenga que ver con la asunción, la elaboración y la superación de estas 4 condiciones incómodas e ineludibles.
La muerte es el primer inmutable que se propone. Este fenómeno inevitable para todos y
todas es algo que en general, provoca mucho miedo. Más miedo aún en sociedades en las que la muerte es un tabú, como en la nuestra. Si bien la muerte es inherente a la vida. Asumir que esto va a ser así inevitablemente nos ayudará a vivir de un modo más pleno.
El Sentido de la vida es otra de las cuestiones que más han perturbado la tranquilidad del ser humano. Quizás sea porque no hay una respuesta clara a la pregunta de ¿Cuál es el sentido de la vida? Las múltiples contestaciones a esa cuestión van a depender de la subjetividad de aquel que se la plantee. El sentido de la vida es algo completamente personal, algo que le otorgamos cada una y cada uno.
Para cada individuo la vida tiene un “para qué”. Por supuesto que ese “para qué” se nutre en un porcentaje altísimo de las influencias que se han recibido. El contexto en el que la persona se ha desarrollado y se encuentra ejerce un inmenso poder. Ese entorno va a influir
enormemente en los valores y en los objetivos que los individuos hagan suyos. Hay quienes
proponen que el sentido de la vida tiene que ver con los valores que cada cual tenga. Esos
valores otorgan significado a la vida. Y sí, los valores se eligen dentro de un contexto, pero al fin y al cabo es responsabilidad individual esa elección. Somos (relativamente) libres a la hora de darle un sentido u otro a nuestras vidas.
Libertad/responsabilidad. Este inmutable, aunque inicialmente puede que no lo parezca, va de la mano del anterior. La libertad que tenemos a la hora de hacernos cargo de nosotros/as mismos/as, guarda relación con el sentido que le queramos dar a nuestra existencia. Como mencionaba en el punto anterior, somos libres y responsables del significado que otorguemos a la vida. Es evidente que, más allá del sentido que le demos a la existencia, también contamos con cierta libertad de decisión en otros aspectos. Esa libertad implica la asunción de la responsabilidad de nuestros actos.
La responsabilidad en ocasiones supone una pesada carga generadora de bloqueos y
conflictos. A menudo la decisión que se toma es no decidir, paralizándose. Otras veces se
intenta responsabilizar a otras personas de elecciones que, aunque hayan colaborado en el
proceso de toma de decisión, hemos tomado finalmente nosotros/as.
La Soledad es una preocupación también se relaciona con las anteriores mencionadas. Hacerse responsable de las propias decisiones, darle sentido a la vida y vivir de determinada manera nos deja en un estado de inevitable soledad.
Los otros pueden acompañarnos, establecer relaciones interpersonales en la mayoría de las
ocasiones nos va a llevar a mejorar nuestra calidad de vida. La introspección y el conocimiento de una/o misma/o también. Aun así, el aislamiento existencial, la sensación de separación del sí mismo respecto del mundo permanecerá en nuestras vidas. Este inmutable es otra de esas realidades incómodas a asimilar.



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